
La situacion se hizo una realidad tirana,
a un paísaje desconocido vivo encadenado,
ni la maldad más grande superaría el pecado,
que a mi propia vida volvió villana.
Continuabas habitando el castillo destruido,
en el que me diste serenidad día a día,
pero ya no eres doncella de esa jerarquía,
porque todo junto al oceáno se ha hundido.
Fuimos exponentes de la envidia más ansiosa,
donde hubo principio que al fuego amaneció,
pero acabé vagabundo por haberla hecho belicosa.
La valentía no excasa al acontecer encareció,
buscando en un laberinto la ruta gloriosa,
a la que nunca se llegó, y todo murió.
Marcelo Vallejos
Solo en la imaginación te puedo encontrar,
